El 26 de abril de 1986, el reactor nº 4 de la central nuclear de Chernóbil, en la antigua Unión Soviética, estalló durante el transcurso de una prueba de seguridad. Las causas del accidente son, aún a día de hoy, objeto de una gran controversia; pero el hecho es que se produjeron dos grandes explosiones a las 01:24 de la madrugada, que constituyen el accidente más grave de la historia de la industria nuclear.

 

El fuego derivado se dichas explosiones se prolongó durante diez días, provocando la liberación al medio ambiente de enormes cantidades de material radiactivo y la formación de una nube radiactiva que se extendió por buena parte de Europa.

 

Aunque el accidente se produjo hace ya 25 años, y aunque existen importantes discrepancias en cuanto a cifras de todo tipo, diversos estudios realizados por diferentes organismos ponen de manifiesto que las consecuencias de la radiactividad siguen teniendo hoy, y aún tendrán durante largo tiempo, efectos negativos en la salud de los millones de personas (entre 5 y 8, según distintas estimaciones) que residen en la zona contaminada (fundamentalmente, territorios de Ucrania, Bielorrusia y Rusia).

 

Consultar aquí el informe elaborado por Greenpeace sobre las consecuencias del accidente de Chernóbil.

 

Consultar aquí el estudio elaborado por el Comité Europeo de Riesgos Radiológicos (ECRR)